Principal Arbol de la Vida Cábala Tarot Cursos dialogando

 

El Evangelio de San Lucas

Rudolph Steiner

El Evangelio de Lucas acompaña el correr de los tiempos como libro devocional. Siempre ha sido fuente de consuelo interior para todos los hombres oprimidos por el dolor. Pues este Evangelio habla mucho del gran consolador y benefactor de la humanidad, del Salvador de los afligidos y oprimidos. Siempre ha sido un libro al que particularmente acudieron los que quisieron compenetrarse del amor cristiano, porque en este Evangelio, más que en otros documentos crísticos, se describe el poder y la profundidad del amor. Todos aquellos que de algún modo son conscientes - y en el fondo se puede decir esto de todos los hombres - de haber agraviado el propio corazón, por cualquier falta, siempre han encontrado, en este Evangelio, edificación y consuelo para el alma oprimida, al decirse que el Cristo no vino sólo para los justos, sino también para los pecadores, pues ha comido en la misma mesa con pecadores y publicanos.

Si para experimentar lo profundo del Evangelio de Juan se requiere una elevada preparación, se puede decir, en cambio, que no hubo alma tan baja, humilde e inmadura, que no sintiese plenamente todo el calor que emana del Evangelio de Lucas, y por ello fue siempre un libro edificante, aun para el ánimo más simple. Todo lo que en el alma humana conserva su carácter infantil, desde la niñez hasta la ancianidad, se sintió siempre atraído por este Evangelio. Sobre todo lo que en el arte ha servido para la representación gráfica de las verdades del cristianismo, y lo que en el arte y en la pintura siempre ha hablado más profundamente al corazón humano, lo encontramos principalmente en el Evangelio de Lucas, y de él fluye en el arte, aunque también se ha tomado mucho de los demás Evangelios.

Todos los profundos vínculos entre el Cristo Jesús y Juan Bautista, que encontraron su expresión en tantas obras de arte, tienen su origen en este libro de eterno valor. Quien desde este punto de vista se compenetre de su contenido, verificará que desde el comienzo al fin es la expresión del principio del amor, de la piedad y de la ingenuidad y, hasta cierto grado, de la inocencia infantil. Esta inocencia encuentra, por cierto, su más cálida expresión, justamente en la narración del nacimiento de Jesús de Nazareth que nos da el autor del Evangelio de Lucas.

A medida que vayamos penetrando en este singular documento, lo comprenderemos cada vez mejor. No es posible dar la verdad, en todo su alcance, con una sola exposición; y hoy será necesario señalar un aspecto de las verdades del cristianismo que podría parecer contradictorio a lo expuesto en otras conferencias. Al exponer las distintas corrientes de la verdad, se podrá mostrar que todas guardan entre sí la más perfecta armonía y concordancia, incluso lo expuesto sobre el Evangelio de Juan.

Hoy me incumbe contemplar una parte más bien desconocida de las verdades del cristianismo. Un maravilloso pasaje del Evangelio de Lucas nos indica que, a los pastores en el campo, se les hace visible el Ángel del Señor que les anuncia que ha nacido el "Salvador del Mundo". Luego se dice que después de la anunciación acompañó al ángel una "multitud de los ejércitos celestiales". De modo que debemos representarnos toda esta imagen: que los pastores alzan la vista y aparece ante ellos "el cielo abierto", y las entidades del mundo espiritual se asoman ante ellos en una grandiosa imagen. ¿Qué es lo que se anuncia a los pastores? Se les anuncia con monumentales palabras, que siempre fueron repetidas en el curso de toda la evolución de la humanidad, y que se convirtieron en las palabras navideñas de la evolución cristiana.

En el oído de los pastores resonaron las palabras que en su correcta versión dicen aproximadamente así: "Se manifiestan las entidades divinas de las Alturas para que la paz reine sobre la Tierra entre los hombres compenetrados de buena voluntad". La palabra "gloria" usada generalmente se debe a una traducción errónea. La traducción correcta es la que acabo de dar. Debiera destacarse expresamente el contraste de que los pastores perciben la manifestación de las entidades espirituales de las Alturas y que esto ocurre en aquel preciso momento, para que la paz penetre en los corazones humanos que estén compenetrados de buena voluntad. Veremos que en estas palabras correctamente comprendidas reside, bien mirado, muchísimo de los misterios del cristianismo.