Fe,
esperanza y perseverancia: tres elementos para el éxito.
La
fe es una fuerza interior muy grande que cada ser humano posee y que no se
ve pero que sabemos que existe; nos empuja a seguir superándonos y avanzar
hacia lo superior para ir en busca de un mejor desarrollo evolutivo y
espiritual. La fe es un estado de la mente que nos permite creer en
algo que está más allá de nuestra comprensión, de nuestra razón y de
nuestro conocimiento del mundo circundante que nos rodea. La fe es
indispensable para reforzar la confianza en uno mismo y es el apoyo para
que se desarrolle la esperanza.
La
verdadera fe debe desarrollarse en base al conocimiento real del propio
mundo interno confrontándolo con el conocimiento de la naturaleza. Se debe
buscar el equilibrio de los opuestos, situándose al medio, nunca caer en
una fe ciega que lleva al fanatismo.
La
esperanza va íntimamente unida a la fe. Según las últimas investigaciones,
“La esperanza... hace algo más que ofrecer un poco de solaz en medio de la
aflicción; juega un papel increíblemente poderoso en la vida al ofrecer
una ventaja en ámbitos muy diversos”. Snyder la define como “creer que uno
tiene la voluntad y también los medios para alcanzar sus objetivos, sean
estos cuales fueran”. Snyder también descubrió que las personas que tienen
esta aptitud o cualidad llamada fe tienen más capacidad para llegar al
logro de sus objetivos y son capaces de salir de sus problemas, haciéndole
caso a su intuición, fe y optimismo.
La
fe y el optimismo ayudan al ser humano a creer en sí mismo. A tener fe en
las capacidades, aptitudes y a desarrollarlas para conseguir el
logro de las metas. Y mientras más altruistas, más retroalimentadoras
serán, doblarán la confianza y permitirán cambios conductuales que
llevarán al individuo a un cambio de consciencia; lo llevarán a trascender
los estadios bío-psico-sociales al integrar el elemento unificador que es
la fe.
El
optimismo nos lleva al éxito, el negativismo del racionalismo nos lleva al
cuestionamiento, a la dilatación del alma y del espíritu al de la materia.
La mente racional siempre va a encontrar los escollos, va a ver las
dificultades, van a aparecer las voces ocultas del inconsciente, los
mensajes subliminales negativos y con ellos un retroceso en nuestro
proceso de evolución.
“La
gente suele discrepar con respecto al grado general en que abrigamos
esperanzas en este sentido. Algunos piensan en ellos mismos como capaces
de salir de un atolladero o de encontrar la forma de solucionar problemas,
mientras otros sencillamente no se consideran poseedores de la energía, la
habilidad ni los medios para alcanzar sus objetivos”.
Los
elementos del éxito
Los
elementos del éxito son tres: la fe, la esperanza y la perseverancia. Esta
última es la que permite dar el último paso, seguir adelante contra viento
y marea, buscar los atajos al éxito que viene aparejado con estas tres
palabras.
La fe y
la esperanza siempre van unidas, ya que la fe sin perseverancia no
sirve, y las tres dependen del nivel de consecuencia del individuo. La
perseverancia es saber cómo se va a llegar al objetivo, y cualquier logro
hace renacer la esperanza de que se va a conseguir lo que se quiere
lograr, aquellos caros anhelos; la perseverancia es un golpe al centro del
racionalismo, a ese loro parlanchín que dice que algo no es posible, que
no se puede, que es imposible.
La
esperanza ayuda a nuestra alma a esperar algo real y substancial en
beneficio de nuestro ser, es el apoyo para construir los escalones en el
regreso al Padre, ya que mantiene nuestra paciencia esperando el momento
de trascender de este plano físico a otro en otras dimensiones
Mediante
la alimentación de estas virtudes como la fe y la esperanza reforzadas por
la perseverancia, el ser humano podrá superar sus condicionamientos
negativos, mejorar su carácter y va a desarrollar la confianza en sí mismo
que se va a traslucir en sus acciones a los demás. Gracias a ella se puede
visualizar el futuro que se ha planificado en busca de mejores
expectativas, buscando alimento para su personalidad, como también para
tratar de alcanzar la sabiduría que es la vocación del alma.
“Comenzaré
mi viaje sin el estorbo de los conocimientos innecesarios o la desventaja
de una experiencia carente de significado”.
Para
lograr esto, es necesario trabajar con frases de autoafirmación o
autosugestión que nos abra la mente a las posibilidades, anhelos y al
éxito.
El fracaso es
imposible
“El
fracaso nunca te sobrecogerá si tu determinación para alcanzar el éxito es
lo suficientemente poderosa”.
Serval.
Para
lograr el éxito es necesario —además del cántico silencioso con las
autoafirmaciones positivas— la actitud mental positiva constante, tener
los objetivos claros, ser perseverante, tener una creencia interna en
nuestro poder de alcanzar nuestros objetivos, actuar de acuerdo a las
Leyes Universales y tener su propia fuente de elevación y aspiración
espiritual que es el fin último del Alma.
Finalmente, un individuo orientado a la prosperidad debe ser
exitoso, un hacedor de cosas, debe brillar y en algún momento debe
conseguir un estado de santidad; lograr un estado distinto de vida;
despertar el poder autocurativo, debe estar completamente seguro que es
imposible el fracaso.
Gladys
Palma
L.
(Celeste), S::: I:::,
Grupo
Martinista “Papus”
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