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Algunas ideas sintéticas sobre el simbolismo del Arcano XIII
El Cambio”.

Mientras ponemos los extractos del libro “El Arte de Vivir” de Serval, incluimos un trabajo de uno de sus estudiantes.

 

El Renacimiento

Tema 23: Arcano XIII
“La Muerte o El Cambio”

Descripción y significado.

El Arcano la muerte es representado por un esqueleto accionando una guadaña, en el suelo se ven los efectos de su trabajo, cabezas, manos y pies, cuerpos desmembrados sobre la tierra. El esqueleto del Arcano 13 destruye cuanto ata o detiene la mutación: es el principio transformador que renueva todas las cosas. Si bien para la cultura popular el número trece es símbolo de mala suerte, relación que se hace por el decimotercero invitado a la ultima cena, Judas, que generó traición y muerte, pero a su vez la resurrección.

En general este número es el que rompe la perfección y armonía del doce, doce son los meses del año, doce eran las tribus de Israel, doce son los signos del zodiaco. Este número rompe el orden conocido, trae cambio, y nos introduce en una realidad distinta, que genera nueva vitalidad, es creativa y nos abre nuevas posibilidades.

En palabras de Douglas: "La Muerte es el principio de la Naturaleza que barre y se lleva la vida vieja, y limpia el terreno para el crecimiento de la vida nueva. El futuro nace de la rica arcilla del pasado. Nada se pierde y nada se malgasta; la forma es lo único que cambia".

La fuerza transformadora

Por que la muerte nos crea este torrente de sensaciones inexplicables a nuestra conciencia, tememos lo desconocido, deseamos de una manera ilógica el creer en la continuidad de lo que conocemos de nosotros mismos, pensando erróneamente que tenemos un concepto muy claro de lo que es nuestra existencia, la cuál asociamos a nuestra historia en esta vida pensando que esto es todo lo que somos, en un juego cómico de palabras “Nos mata las ganas de saber que existe después de la muerte”.

Lamentablemente solo sabremos la respuesta cuando ya no tengamos otra opción, es decir nuestro conocimiento llegara, queramos o no recibir esta iluminación. Para muchos de nosotros una manera de aceptar esta realidad es disfrazarla de un hecho natural, pero; ¿Es la muerte un hecho “tan natural” como hablamos?, de hecho la muerte solo puede existir donde existe vida, y esto es el hecho más crucial de este análisis, a tal punto que algunos filósofos predicen que aún la muerte puede morir, cuando ya no exista vida sobre la que ella pueda actuar. Si para nuestro concepto tarotista, la muerte representa un cambio sustancial de la realidad existente, puede ser que ella pueda cambiar su esencialidad, actuando sobre si misma, es decir la muerte dejara de ser lo que conocemos cuando no exista más vida, con lo cual la muerte dejara de existir para convertirse en una nuevo concepto.

Aún cuando sea posible esta afirmación creo que si miramos este concepto desde un hecho más físico podremos comprender mejor otro enfoque existente sobre el motor que induce el cambio.

Hemos escuchado muchas veces, ya sea en programas de enfoque científico, como en otras áreas la frase “Somos polvo de estrellas”, pero que implica esta descripción, somos realmente residuos de antiguas estrellas, ¿como se ha creado toda la combinación exquisita de materia que compone un ser humano? Una teoría clásica indica que inicialmente solo existía una súper-masa de materia concentrada la cual hizo explosión creando la materia básica conocida en los primeros microsegundos de ocurrida esta gran explosión o Big-Bang. Durante eones existía una nube en expansión que solo contenía hidrogeno, el más sencillo de los elementos, sin embargo debido a los choques entre sus partículas, estos átomos fueron creando pequeños centros de gravedad que fueron atrayendo más átomos al núcleo en crecimiento, cuando se reúne suficiente masa, y esta comprime los átomos centrales con su enorme presión se inicia en forma automática las primeras reacciones termonucleares de fusión, es decir la unión de dos átomos de menor peso para crear uno de peso mayor junto con la liberación de energía con lo que se produce el nacimiento de una estrella. La nueva estrella creada mantiene este proceso por millones de años, en forma muy regular, la estrella utiliza su combustible, el hidrogeno, consumiéndolo a un ritmo fijo, pero dependiendo de su tamaño, en algún momento el proceso comienza a cambiar, en las capas internas en donde se ha acumulado el material más denso se comienza a generar a su vez una segunda etapa de reacciones, en donde el material Helio comienza a reaccionar a su vez para generar otro elemento de la serie, este proceso se comienza a repetir en una secuencia escalada de mayor temperatura.

En algún momento de su proceso de muerte, la estrella brilla con una luz más débil debido a que por la fuerza de las reacciones internas, sus capas externas se han hinchado y alejado del centro enfriándose y perdiendo luminosidad, se ha convertido en una “Gigante Roja”, y la estrella en esta etapa es como una cebolla con diferentes capas de material en reacción cada una generando los distintos átomos del sistema periódico. Llega un momento en que como en todo proceso, la estrella agota el último combustible que es capaz de transformar y colapsa, al no tener energía para mantener las capas sustentadas, la estrella se contrae sobre si misma, en estos momentos se puede definir el futuro de la estrella, si su masa es muy grande es posible que este proceso de contracción sea imposible de detener y la estrella se convierta en una enana blanca, y si aún su fuerza de gravedad es muy grande puede incluso impedir el escape de la luz, tragándose a si misma y convirtiéndose en un “Agujero Negro”, pero estas son excepciones, lo que normalmente ocurre es que la estrella al contraerse acumula toda la energía que le resta y la expele en una última explosión, de una fuerza tal que en esta etapa la estrella brilla con la equivalencia a toda la energía de una galaxia, se convierte en una “Super Nova”, esta explosión destruye a la estrella expeliendo al espacio todo el material que la compone, y creando ondas de choque que colocaran en movimiento nuevas partículas en el espacio que pueden reiniciar el ciclo de formación de una nueva estrella.

Como vemos nuestra composición química es por ello el resultado de millones de años de manufactura estelar, y para la existencia de la vida como la conocemos fue necesario la muerte de muchas estrellas. Si reconocemos el hecho y a su vez aplicamos el principio de correspondencia, comprendemos que la muerte es un hecho que por si genera un cambio fundamental de la naturaleza del ser, y que este proceso puede ser tremendamente creativo e impulsor de una nueva forma de vida, pero el hecho más relevante es que este proceso solo puede deberse a una inducción externa, ya que el proceso se transfiere de un ente “vivo” a otro. Aún para los que no vemos los procesos intermedios, esta claro que el resurgimiento de una nueva existencia esta tan unida a la que la precedió que podemos ver en ello la preservación del impulso vital que dio origen a todo el universo conocido.

El cambio personal

Si este proceso que hemos descrito aquí, bajo el modelo de la vida y muerte de una estrella, puede mover el universo, cuan importante y poderoso puede ser para nuestra existencia. Y si bien el cambio no siempre debe ser tan drástico como el de la muerte, para gran parte de nuestras vivencias es muy importante que entendamos que la muerte real es la inacción, y que se muere con mas facilidad si no aceptamos esta condición de que todo esta en movimiento y por ello debemos no solo aceptar el cambio, si no que desearlo y participar de el en forma activa. Muchas veces en nuestras actividades vemos como las situaciones pasan por un proceso de estancamiento que no avanzan, nuestro horizonte no es claro y no logramos percibir el futuro con optimismo.

En muchas de estas situaciones nuestro pensamiento se vuelve perezoso, y en nuestra comodidad no queremos modificar nuestro comportamiento actual, por ello ante esta realidad solo tendemos ha hacer más de lo mismo, con lo cuál el resultado es similar a lo que viene ocurriendo. Cuando meditamos sobre este hecho, debemos analizar nuestra situación y tomar una decisión bien pensada de cambio, muchas veces para llevar a la realidad esta decisión, debemos destruir algunas anclas que nos impiden realizar el movimiento al objetivo planteado, a veces estas trabas son internas, y quizás son las más difíciles de destruir, principalmente cuando estos son prejuicios o creencias arrastradas desde la niñez, que a pesar de que en la edad adulta comprendemos que no son válidas, seguimos aferrados a ellas porque falsamente nos dan una sensación de seguridad de un mundo que para nosotros es bien conocido y que ha representado estabilidad y protección en nuestra vida. Si bien dar este paso de cambio trae muchas veces temor a lo que vendrá, el planificar bien nuestras metas, considerando todos los detalles que puedan ocurrir y cubriendo los imprevistos con soluciones alternativas, disminuye en forma notoria esta sensación de incertidumbre, el resto depende solo de nosotros, del convencimiento y emoción (energía) que demos a nuestra acción, que asegurara el resultado buscado.

Finalmente al revisar la representación de esta carta en el árbol de la vida, vemos que su ubicación se encuentra entre las esferas 8 y 5, es decir de las esferas de la Gloria y La Fuerza, es un estado transitivo de una triada a otra superior, por el canal de la fuerza transformadora de este Arcano que nos lleva de un plano inferior a uno de desarrollo superior.

Javier S.
Orden Martinista
Feb. 2005