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Estudio Analítico
Las cuatro columnas representan los cuatro verbos herméticos: saber, querer, osar y callar. El guerrero del bien sabe conjugar perfectamente la combinación de todos estos verbos. Los tres pentagramas de su corona señalan la consciente guía en sus tres planos de la personalidad: mente, afectos y físico. La armadura que lo protege ha sido construida por el conocimiento y por la mentalidad positiva y triunfadora. Podemos apreciar en ella tres ángulos rectos: pensamientos correctos, emoción correcta y agudeza e infalibilidad en la realización física. La luna creciente en su hombro izquierdo indica su habilidad para realizar: “solve”. La luna menguante su habilidad para condensar las formas sutiles: “coagula”. El carro tiene forma cúbica. Su alma se ubica en una forma perfecta en su centro. El globo alado representa la sublimación de la materia, misterio de la unión de los sexos, el cielo no puede actuar sobre la Tierra si no es uniéndose en el amor con ella. La idea es reforzada por el signo fálico que se encuentra debajo, enmarcado por el símbolo de lo femenino. El vehículo es tirado por dos esfinges (nueva alusión a los cuatro verbos herméticos, por estar compuesta la esfinge de cuatro seres). Cada una empuja en diagonal, sin embargo, la resultante de estas fuerzas está dada por una fuerza que va hacia delante. Esto, junto a sus ruedas en curiosa posición, muestran una excepcional movilidad en todas direcciones sin la limitación física que tendría un carro construido con elementos físicos. Lleva un cetro, símbolo de autoridad y poder. También una espada, que en este caso, no la utiliza como arma blanca. La espada simboliza el verbo o la palabra de poder. La palabra correcta tiene el poder de transformar positivamente a las personas con quienes s e encuentra. Estudio sintéticoLa imagen representa claramente un triunfador, un conquistador seguro de su triunfo. Para ello cuenta con sus objetivos claros y altruistas; su correcto pensar, sentir y actuar y su manejo de los verbos herméticos. Sin embargo, ¡cuidado con la tentación de actuar en nombre propio, como amo y no como servidor! En la magia sagrada, no es el deseo lo que lleva a la realización mágica, sino la renuncia al deseo que antes se tenía. El propósito es someter los deseos a la voluntad superior. Su efecto es el dominio sobre el mundo de los elementos, a lo que sigue poco después los aparentes milagros, producto de su poder de realización. Triunfa sobre las pruebas y es dominador, siéndolo en primer lugar de sí mismo. Está solo y de pie en su carro; nadie se halla presente para aclamarlo y rendirle homenaje; no lleva armas, ya que el cetro que sostiene no es un arma y la espada la utiliza como símbolo. Domina, mas su dominio ha sido adquirido en la soledad y no le debe a nada ni a nadie este poder, ya que lo ha adquirido venciendo las pruebas a que ha sido sometido tras una larga trayectoria de iniciado. Sin embargo, debe tener presente que tanto las pruebas como la posibilidad de tener poder, son posibles debido a que hay un poder sobre él proveniente de niveles más elevados de la creación. Los peligros para quienes adquieren poderes Cuando en el camino iniciático se avanza realmente, comienzan a adquirirse poderes. Esto reviste un gran peligro si no se cuenta con la ayuda de un verdadero guía espiritual Nos hallamos en esto ante una gama de fenómenos psíquicos que comienzan por adoptar formas relativamente inocentes, como una alta opinión de sí mismo no del todo justificada o el excesivo afán de salirse siempre con la suya. El peligro surge ya de manera más concreta con la aparición de un negativismo despreciador de todo el mundo, al concentrar en su propia persona las facultades de aprecio, gratitud y veneración. El tercer grado de peligrosidad, que constituye una catástrofe ya casi irremediable, consiste en una obsesión de poder que significa no otra cosa que una pura y simple megalomanía. Los principales grados de ilusión son, por tanto, estos tres: exagerada importancia atribuida a la propia persona, complejo de superioridad con tendencias obsesivas y, finalmente, megalomanía. Este es el peligro más importante y la máxima prueba para esotéricos. La práctica espiritual debe basarse en el cultivo de la humildad mediante ejercicios de conciencia, retrospección, ayuda fraterna y servicio desinteresado. Se requiere disciplina y muchos años de purificación. El metafísico abstracto que organiza los mundos según un orden por él establecido puede llegar a perder todo interés por lo particular e individual hasta el punto de considerar a las personas humanas casi tan insignificantes como los insectos. Solo las mira de arriba abajo. Vistas desde esa altura metafísica, pierden sus proporciones y se le antojan minúsculas hasta la insignificancia, mientras él mismo es grande, pues participa de las grandezas de la metafísica. El iniciado práctico experimenta con fuerzas superiores que actúan más allá de su conciencia y penetran en ella. )A qué precio? Al de postrarse de rodillas en adoración o al identificarse con ellas, lo que conduce a la megalomanía. Este defecto moral se da en muchos grados. Primero se revela por el aplomo y aun descaro con que habla de las cosas superiores y sagradas. Luego va afirmándose como un saber mejor y saberlo todo, es decir, adoptar la actitud de maestro frente a todo el mundo. Por último, aparece como infalibilidad implícita y hasta explícita. Veneración y trabajo son el único remedio tanto profiláctico como curativo contra los delirios de grandeza. Elevar plegaria y meditación al nivel de la veneración o adoración pura permite estar siempre consciente de la distancia que separa, y a la vez une, a adorador y adorado. El que trabaja y participa en el esfuerzo humano, no será fácilmente víctima de ilusiones. Con todo, si se quiere lograr la inmunidad contra este mal, es necesario algo más: la experiencia del encuentro concreto con un ser superior a uno mismo. Un encuentro genuino cara a cara. Nunca un ser humano que haya visto y oído a un ser de elevada espiritualidad y evolución podrá hacer de sí mismo un ídolo. El proceso de purificación El diseño del Arcano VII nos muestra la alegoría de alguien que ha pasado por este proceso de purificación. El auriga es la inteligencia rectora, la voluntad aplicada desde El Entendimiento donde todas las formas arquetípicas se crean, lo que le da claridad de las metas que tiene que lograr en su marcha. De allí emana su poder transformador, su enorme fuerza contenida, representado por el cetro. Mediante el entendimiento, sabe qué hacer y cómo hacerlo. Las cuatro columnas significan los cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) en su sentido vertical, a través de los planos del espíritu, alma y cuerpo. En su sentido espiritual, el dosel colocado sobre un hombre que lleva una corona real de color amarillo denota: o que el hombre coronado es un megalómano y separado del cielo por el dosel, o que es un iniciado en el misterio de la salud espiritual y no se identifica a sí mismo con el cielo por ser consciente de la diferencia que existe entre su yo y lo que está por encima de él. La humildad, como ley de la salud espiritual, implica el conocimiento de la disparidad y distancia entre el centro de la conciencia humana y el centro de la conciencia divina. Las dos esfinges nos recuerdan algunas polaridades: las fuerzas de atracción y de repulsión, confianza y desconfianza, fe y duda, vida y muerte. Estas polaridades se transforman en fuerzas motrices que obedecen a su cetro. El impulso de las dos esfinges estimula mutuamente y produce una resultante acelerada. La triple escuadra nos muestra su perfeccionamiento en lo mental, afectivo y corporal. Concilia las opiniones opuestas, orienta a los adversarios, hace nacer así sentimientos de afecto fraterno, impone equidad. El flujo y reflujo de las mareas emotivas están a sus órdenes. En cuanto a las estrellas de la diadema: una alumbra el camino, las otras reconocen las inmediaciones del camino. El conquistador tiene muy clara las metas, son altruistas: ayuda al desarrollo personal y al acercamiento espiritual de los demás. Conoce su poder y también sus propias limitaciones. Tiene la creatividad suficiente para resolver las dificultades y tomar rumbos alternativos si es necesario. © Serval Actualizado 7/6/2007
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