EL SENDERO DE LA INICIACIÓN
Por Dion
Fortune
Nota: Enseñanzas actualizadas entregadas por Dion Fortune, así como
procesos de iniciación real, se pueden obtener en la Orden de Templos
Operativos: www.iniciados.org
La gran mayoría de nuestros
semejantes están siempre dispuestos a tomar el mundo tal como lo
encuentran, y mientras éste no les trate demasiado mal, están contentos.
Sin embargo, algunos quieren saber lo que se oculta tras el mundo que ven,
y hasta que puedan saber la contestación a ese interrogante sufren de
divino descontento, ese descontento que espolea continuamente al hombre a
buscar más allá del horizonte donde parecen perderse los caminos.
La mayoría de los seres
humanos parecen aceptar como inevitable el sufrimiento, y salvo que se
pongan en contacto personal con algún caso flagrante, o sean ellos mismos
las victimas, no formulan siquiera una protesta. Otros, sin embargo,
parecen estar ligados con la raza humana, que sufren con los sufrimientos
de la humanidad y no pueden aceptar la felicidad o la paz para sí mismos
mientras lo demás sufran y penen. En la antigüedad esos individuos eran
rarísimos, pero actualmente ya son muchos, y cualquier observador
verdadero de las cosas humanas no puede dejar de reconocer que existe este
sentimiento de fraternidad incipiente con todas las cosas y que ese
sentimiento va creciendo en intensidad.
Cuando consideramos a estas
dos clases de seres humanos en relación con el problema de la Evolución,
podemos ver que reaccionan diferentemente, aunque el resultado de su
actividad sea fundamentalmente el mismo. Una clase trata de mejorar la
Evolución mediante la aplicación de la ciencia, para apresurar los lentos
procesos de la Naturaleza, mientras que la otra trata de disimular los
sufrimientos que implican los planes de la Naturaleza, y tanto unos como
otros tratan de adquirir conocimiento para servir más eficientemente a sus
semejantes.
Si estudiamos las vidas y
los escritos de estos hombres y mujeres que trataron de adquirir el
conocimiento, no meramente por el conocimiento mismo, sino para poder
aplicar ese conocimiento para alivio del sufrimiento humano, nos llamará
grandemente la atención constatar que estas vidas tienen muchísimos puntos
en común, factores que los destacan de las vidas de otras personas
eminentes de otros tiempos. Generalmente tienen, desde su infancia, el
presentimiento de algún trabajo que tienen que hacer, y nunca desfallecen
en su vocación. Tarde o temprano se les presenta la oportunidad de
realizar y nunca vacila su devoción ni su dedicación al mismo. Y luego,
sean agnósticos o creyentes (rarísimas veces se encuentran ateos entre
el1os), tienen la sensación de estar en contacto con algo superior a ellos
mismos y de que son utilizados como instrumentos para el servicio de sus
semejantes. También podemos comprobar muchas veces que estas personas,
aunque frecuentemente sean de cuerpo débil,
poseen una especie de
poder suprahumano de resistencia cuando se encuentran al servicio de esa
Potestad, que ellos invariablemente atribuyen a una fuente exterior a
ellos mismos.
No puede dejar de llamarnos
fuertemente la atención el hecho de que todas estas mujeres y hombres,
cualquiera que sea la empresa en que se han embarcado, contemplan la vida
desde el mismo punto de vista. El de la simpatía Universal. También, puede
notarse, además, si los observamos muy de cerca, que algunos de ellos –no
todos - comparten cierta fraseología que demuestra que tienen algo en
común y que están familiarizados con algo cuya terminología está fuera de
lo ordinario y que, aunque este punto no sea jamás mencionado
directamente, su fraseología ha influenciado en tal forma su estilo
literario que inconscientemente se desliza en sus éxitos.
Entonces vemos que estos
trabajadores por la humanidad tienen cierta comunidad de carácter, y que
algunos de ellos deben tener también cierta comunidad de estudios. También
podemos comprobar que ninguno de ellos está contento con dejarse llevar
por el lento curso de la Evolución natural y que han comenzado a nadar por
su cuenta. La conciencia de sí ha trascendido el impulso ciego que los
arrastraba hacia otras cosas y entonces comienzan a presentir vagamente su
meta, de la misma manera en que un caballo sediento siente la presencia
del agua en la invisible lejanía. Y final mente
llegamos a notar que desde lejos viene una contestación y algún poder, de
esos que la ciencia materialista no conoce, que parece cooperar con sus
esfuerzos, guiándolos en sus dudas y ayudándolos en sus dificultades. La
historia de estos individuos da pie a la creencia de que este contacto con
algo superior a ellos mismos no es una ficción de la fantasía, porque
ellos logran realizar lo que los seres humanos
rara vez logran y con
sus frágiles cuerpos han soportado y realizado lo que hubiera deshecho a
los demás.¿Cuál es el poder con que se ponen en contacto estas grandes
almas? La tradición esotérica afirma que han recibido la iniciación de una
clase o de otra; porque hay dos clases: la física y la no física, que
generalmente se reciben juntas, aunque a veces sólo se experimenta una y
la otra no. La iniciación física admite al estudio de la sabiduría
esotérica adquirida por generaciones de seres humanos que han investigado
bajo la superficie de la existencia, que han buscado afanosamente el
significado de las cosas más bien que sus formas externas. Admite al
estudiante dentro de la fraternidad y confianza de estos hombres y los
dispone discípulos.
La segunda forma de la
iniciación es una experiencia espiritual, en la que el alma establece
contacto con las Potencias superiores, siendo admitida en la Gran
Fraternidad de las Almas en los Mundos Internos. De estas dos clases de
iniciación, una u otra viene primero, a veces la física, la iniciación
menor, es la primera, enseñándosele entonces al estudiante paulatinamente
a prepararse para la experiencia espiritual. En otros casos viene primero
la iniciación espiritual y entonces se coloca al estudiante, poco después,
en situación de recibir la iniciación física, si así lo desea. Sin
embargo, todos los Ocultistas están de acuerdo en que, aunque todos los
individuos no reciban forzosamente ambas iniciaciones, la una lleva
consigo siempre la oportunidad de la otra.
Ahora podríamos preguntar.
¿Cómo puede un individuo adelantarse a la marcha de la Evolución? En
primer lugar, observamos que sólo las personas de gran carácter pueden dar
semejante paso. ¿Qué es lo que causa este desarrollo anormal del carácter?
La Ciencia Esotérica tiene
también su explicación tradicional para este problema. Empieza por sentar
la premisa de que la Evolución de la que formamos parte no es única, pues
ha sido precedida por otras y será seguida por otras más. También declara
que la Evolución no es un proceso ciego, mecánico y material, explicable
en términos físicos-químicos, sino que constituye esencialmente un proceso
mental, el advenimiento a la manifestación o corporización en forma
concreta de una idea de la Mente Divina. La
Ciencia Espiritual declara además que los sujetos de esta evolución pueden
tomar parte y ayudar en la obra, porque tan pronto como nos volvemos
conscientes de una idea que la Mente Divina está
expresando, nosotros mismos nos ponemos a expresarla, le damos forma
concreta y la incorporamos en nuestras vidas, tomando así sobre nosotros
la obra de la Evolución. Entonces estamos cooperando conscientemente con
Dios, porque es raro aquel que ha alcanzado una comprensión del objetivo
mayor y
que se quede pasivo. Esta gran
idea fructifica dentro de uno mismo en forma tan vigorosa que se ve
obligado a colonizar mentalmente, de la misma manera en que una nación
fuerte y llena de vida coloniza físicamente.
Es un hecho bien conocido
que los similares se atraen y que tarde o temprano somos arrastrados hacia
la sociedad de nuestros semejantes. Y esto es especialmente cierto entre
aquellos que se han puesto en contacto con lo Divino: Las grandes
corrientes mentales que circulan por el Cosmos, en la misma forma que las
corrientes magnéticas que circulan por la tierra, lo arrastran
indefectiblemente a su lugar adecuado. Por este motivo la Ciencia
Espiritual no sale nunca a buscar sus discípulos, pues sabe que los
discípulos vendrán a ella. Nunca vemos que las logias ocultas se anuncien
en los pizarrones, pero sí podemos sentir cuando se establece una
corriente determinada en la mente de los seres
humanos. ¿De qué manera alcanza el ser humano el punto de madurez
necesaria para obtener esta profunda experiencia espiritual? Ya hemos
visto que sólo las personas de un carácter especial son las que reciben la
iniciación.
¿ Cómo se
adquiere ese carácter?
La Ciencia Espiritual da las
explicaciones necesarias de acuerdo con la doctrina de la reencarnación, ó
sea la teoría de que el alma inmortal toma muchos cuerpos, adquiriendo
experiencia y desarrollando su carácter en cada uno de ellos, desechando
cada uno de ellos cuando ha cumplido su fin, y tomando uno nuevo para
proseguir el trabajo. La Ciencia Esotérica siempre habla en términos de
Evolución, mientras que el ser humano piensa en términos de una
encarnación, de una sola vida y esta diferencia de punto de vista
influencia fundamentalmente su actitud hacia la vida. Para el uno la
muerte significa el fin de todo; para el otro es sólo el final de un
aspecto o de una fase. Para uno es un cataclismo; para el otro meramente
una puesta de Sol.
Si en el curso de las largas
edades de la Evolución, un alma determinada demuestra aptitudes para ser
educada y capacidad para aprovechar los frutos de la experiencia, en mucho
mayor proporción que sus semejantes, esas Grandes Inteligencias, que son
el fruto de las pasadas Evoluciones y que están cooperando conscientemente
con la Mente Divina, concretando la idea
abstracta del Bien, en la misma forma que lo
hacemos Nosotros -cuando nos tornamos conscientes de lo Divino- , esas
Grandes Inteligencias seleccionan al individuo de entre la masa de sus
semejantes y comienzan a darle una enseñanza especial, no para su propio
beneficio, sino porque ven en él a un futuro colaborador. Cuantos más
colaboradores con la Divinidad existan para servir de levadura a la masa
inerte de la vida evolucionante, tanto más rápido y fácil será el progreso
de la evoluci6n. La Tradición Esotérica declara que tan pronto como una
mente está lo bastante adelantada como para captar
y comprender su significado, se
la pone en contacto con
la teoría esotérica de la Evolución, de manera que, conociendo el plan,
pueda cooperar con el trabajo. Pero muchísimo antes de que el individuo
esté maduro para la realización consciente de esta gran obra, su
mente va siendo adiestrada, disciplinada y
preparada convenientemente, antes de que la consciencia individual se dé
cuenta del proceso a que ha sido sometida, momento en que el individuo
sigue el trabajo por su propia cuenta.
Si se recupera la memoria de
las vidas pasadas de esos individuos, mediante los procedimientos
conocidos por la Ciencia Espiritual, puede verse claramente todo el
proceso de la preparación y adiestramiento, mostrando las distintas vidas
en su tipo particular de experiencia y siendo todo su curso muchísimo más
lleno de acontecimientos y aventuras que el de sus semejantes. En pocas
vidas se han condensado así muchísimas aventuras. Su educación es también
mucho más penosa y dura, pero junto con el fardo más pesado viene también
una fortaleza más grande. Vida tras Vida esta concentraci6n de
experiencias sigue adelante hasta que finalmente el individuo es conducido
hasta el punto en que recibe la iniciación física, generalmente en algún
grado menor, pero que, sin embargo, sirve de punto de partida para la
oportunidad. Al estudiar esas memorias suele llamar la atención el hecho
de que ese individuo frecuentemente aparece vinculado a algún templo u
otro centro de conocimiento esotérico, en
algún puesto de poca
jerarquía, tal como el de cuidador auxiliar o funcionario en la rutina de
los rituales.
La primera cosa con la que
traba conocimiento es con el ritual, la forma exterior. Pero eso basta
para despertar la curiosidad, y si una mente puede
ser estimulada a hacer alguna pregunta, ello demuestra que está pronta
para recibir la respuesta.
Si contemplamos la historia
de este individuo, lo veremos avanzar y retroceder como las olas del mar,
de acuerdo con el empleo que haga de sus oportunidades, pero si realmente
es un triunfador y va a convertirse en uno de los iniciados mayores, lo
vemos avanzar firmemente a pesar de todos los obstáculos, abriéndose el
camino gradualmente hasta los conocimientos más profundos. Lo vemos
encarnación tras encarnación, recibiendo las iniciaciones de los Misterios
de su tiempo y raza, utilizando las experiencias de cada vida como punto
de partida para la próxima. Es de interés notar que lo que se adquiere una
vez no se pierde jamás. La capacidad y la aptitud subsisten aunque la
memoria desaparezca y todo lo que se ha aprendido se almacena en la
subconsciencia y va constituyendo los cimientos del carácter. En cada una
de sus vidas vemos como recapitula rápidamente los progresos hechos en sus
vidas anteriores, hasta llegar al punto en que lo dejó en la última, para
comenzar inmediatamente el
laborioso proceso de adquirir
las nuevas experiencias. Este hecho explica los rápidos progresos logrados
por algunas, mientras que otros tienen que abrirse el camino
trabajosamente, pero recordemos siempre que el trozo de camino que hoy
recorremos tan penosamente, será recapitulado rápidamente cuando la aurora
de una nueva encarnación aparezca en nuestra existencia.
Consideremos ahora lo que
ocurre en nuestra vida actual si hemos seguido ese camino en el pasado.
Para empezar tenemos que recapitular lo pasado. Tan pronto como empezamos
a pensar por nosotros mismos nos encontramos en el punto en que quedamos
al partir. Aunque no tengamos todavía los datos reales sobre los cuales
podamos basar nuestras opiniones, encontramos que nuestra
mente ya posee ciertas conclusiones, las cuales, para los que no
ven las cosas desde nuestro punto de vista, parecen prejuicios
irrazonables. Sin embargo, forman parte tan intrínseca de nuestro ser
interno que ninguna prueba ni argumento nos puede hacer vacilar; sabemos
en la misma forma que sabemos que tenemos pies y manos, porque este
conocimiento ha sido infundido en nosotros por siglos de experiencia y la
presión de una sola vida es insuficiente para obligarnos a salir de esas
sendas tan grabadas. Así es como ocurre que una persona pueda pasarse toda
la vida sin encontrar la menor simpatía o apoyo para sus
puntos de vista, y, sin embargo, mantenerse firme. Pero tarde o temprano,
quizás no sea antes que en el momento de morir, será atraída hacia la
compañía de sus hermanos y compañeros.
Estas ideas parecen como si
fueran inherentes a la mente y por eso se
recuperan enseguida y cada vislumbre fugitivo que tenga relación con la
materia se graba en la memoria, como si tuviera una fascinación peculiar
propia. Todos recordamos, sin duda alguna, haber leído muchas novelas,
cuyo argumento se nos ha olvidado por completo, pero que, si ha habido en
ellas la menor referencia a los Misterios, esto si lo recordamos. Todos
los estudios de esta naturaleza vienen con facilidad al estudiante, porque
en realidad no está aprendiendo sino revisando; no está introduciendo
nuevas ideas en su mente por primera vez, sino que
está recordando conscientemente lo que yacía subconscientemente en él
mismo. Una gran parte de nuestra subconsciencia persiste de vida en vida.
La mente consciente es lo que tenemos que
construir de nuevo en cada encarnación.
El estudiante recuperará de
su subconsciencia muchos recuerdos de cosas que ha aprendido en el pasado,
los cuales él mismo está dispuesto a tomar por revelaciones, ya que son
tan extrañas a su conciencia normal; no es probable, sin embargo, que el
estudiante, en esta etapa de su carrera, se ponga a leer "Recuerdos
Akashicos", sino más bien que esté explorando las profundidades de su
propia mente subconsciente, cuyo contenido es
muchísimo más grandioso de lo que él pudiera sospechar.
Esta derivación o extracción
de conocimientos de la subconsciencia puede ser tomado muchas veces por el
estudiante como un auxilio o enseñanza proveniente del exterior, y, aunque
este error sea común, no debe por ello colegirse que ese auxilio externo
no se produzca también. En realidad, dicho auxilio está siempre presente y
todo depende del poder que tengamos para aprovecharnos del mismo.
El auxilio exterior siempre
viene al estudiante cuando ha adelantado suficientemente para que pueda
beneficiarse con ello, y muchos son los que podrían contar cómo la
"casualidad" se presentó ante ellos tantas veces seguidas, que hubiera
sido imposible negar que algo la motivaba. Sin embargo, debemos recordar
que el poder de la mente sobre las circunstancias
es tan grande, que nunca debiéramos cometer el error de mirar afuera antes
de haber mirado adentro. Por lo demás, podemos hacer mucho para conseguir
lo que deseemos utilizando el poder de la mente.
Es muy difícil sobreestimar el poder de un deseo claramente formulado y
continuado.
Es así como el deseo
formulado se lanza a la búsqueda del Maestro y no tiene que ir muy lejos.
Si el estudiante es realmente digno, encontrará enseguida su recompensa
mediante la sensación de que ha logrado establecer ese contacto mental o
se encontrará con que la "casualidad" lo ha puesto en contacto con alguna
fuente de información oculta y de adiestramiento, y que su trabajo
consciente puede comenzar inmediatamente…
La puerta está abierta:
puede recorrer la Senda.
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